Hasta la supervivencia de una banda de ladrones necesita de la lealtad recíproca.
Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos a errores deplorables.
Hasta los vicios de quien mucho amamos nos placen.
Hasta que el marido no entiende absolutamente todas las palabras que su mujer no ha dicho, no estará realmente casado.
Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de caza siempre glorificarán al cazador.
Hasta que quienes ocupan puestos de responsabilidad no acepten cuestionarse con valentía su modo de administrar el poder y de procurar el bienestar de sus pueblos, será difícil imaginar que se pueda progresar verdaderamente hacia la paz.
Hasta que un dia el paisano acabe con este infierno, y haciendo suyo el gobierno, con solo esta ley se rija: o es pa' todos la cobija, o es pa' todos el invierno.
Hasta sacrificarse o renunciar es un problema de astucia.
Hasta una hormiga muerde si la hostigas.
Hay entre nosotros un mar de lágrimas con rugientes olas y no puedo llegar hasta ti.
Hay gente dispuesta a defender la libertad hasta que no quede de ella el menor vestigio.
Hay personas que hablan y hablan. . . Hasta que encuentran algo que decir.
Hay personas que se consolarían hasta del fin del mundo, con tal de que ellas lo hubiesen anunciado.
Hay que estirar el pies hasta donde llegue la sábana.
Hay que seguir la lucha con lo que podamos hasta que podamos.
Hay tanta gente que escribe para lucirse. . . Yo empecé así y fracasé hasta el día en que olvidé esas pretensiones.
Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.
Incluso arrastrándose en la arena la enredadera florece.
Incluso un camino sinuoso, difícil, nos puede conducir a la meta si no lo abandonamos hasta el final.
La ambición se alimenta de todo, hasta de otras ambiciónes.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
La ciencia genuina, hasta donde alcanza su verdadera doctrina, carece de profundidad. La profundidad es cosa de la sabiduría.
La desgracia es capaz de abrir los ojos hasta a los ciegos. Es una maestra que sabe mucho, y una amiga que no engaña, como la felicidad.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
La escalera que sube a un desván siempre sube y nunca baja, igual que siempre baja y nunca sube la de un sótano.