Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
El peso del ladrillo lo hace bailar como un hada por encima y quejarse por abajo.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
La experiencia de la vida es la pasión de beberla hasta la embriaguez profunda, cantar, bailar, decir versos hermosos y luego dormir.
Los hombres se cansan más de dormir, cantar, bailar y amar que de hacer la guerra.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Quién no sabe bailar le echa la culpa al piso.
Si usted puede caminar, usted puede bailar; si usted puede hablar, usted puede cantar.
Yo solo creería en un Dios que supiera bailar.