Leer un libro enseña más que hablar con su autor, porque el autor, en el libro, sólo ha puesto sus mejores pensamientos.
Lo malo del amigo es que nos dice las cosas desagradables a la cara; el enemigo las dice a nuestras espaldas y como no nos enteramos, nada ocurre.
Lo mejor que puedes dar a tu enemigo es el perdón; a un oponente, tolerancia; a un amigo, tu corazón; a un niño, buen ejemplo; a un padre, respeto; a tu madre, sentirse orgullosa; a ti mismo, quererte; a todo hombre, caridad.
Lo que es bello es bueno y quien es bueno, también llegará a ser bello.
Lo que no tenemos lo encontramos en un amigo. Creo en este obsequio y lo cultivo desde la infancia. No soy en ello diferente a la mayor parte de los seres humanos. La amistades la gran liga inicial entre el hogar y el mundo. El hogar, feliz o infeliz, es el aula de nuestra sabiduría original pero la amistad es su prueba.
Los antepasados son lo más importante para quien no ha hecho nada.
Los dos poderes más apreciados en un autor son: convertir en familiares las cosas nuevas y en nuevas las familiares.
Los hombres son tan simples, y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes, que quien engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
Los hombres tienden a plantear sus deseos ante quien consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra.
Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad.
Los semejantes se atraen. Limítate a ser quien eres: sereno, transparente y brillante. Cuando irradiamos lo que somos, cuando sólo hacemos lo que deseamos hacer, esto aparta automáticamente a quienes sí tienen algo que aprender y también algo que enseñarnos.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Malhaya quien nace yunque en vez de nacer martillo.
Más grande que el amor a la libertad es el odio a quien te la quita.
Mas todos los poetas creen que quién tendido en el pasto aguza el oído se entera un poco de las cosas que existen entre el cielo y la tierra.
Mas vale tener un enemigo conocido que un amigo a la fuerza.
Matadlos a todos y Dios juzgará quien se tiene que salvar.
Me atreveré a todo lo que pueda hacer un hombre. Quien se atreva a más es insensato.
Me han acusado de defensor del Alma. No fui yo sino Dios mismo quien la defendió.
Me parecía que la tierra no hubiera sido habitable si no hubiese tenido a nadie a quien admirar.
Me pregunto quien nos ha dado el derecho de estropear nuestro planeta.
Me sepulto en cualquier parte y moriré... quién sabe dónde.
Mejor es hacer a otros herederos, que buscar a quien heredar.
Mejor sufre el mal quien siempre le teme.
Mi corazón no es más que otro sepulcro. ¿Quién ha muerto en el? Leamos. ¡Espantoso letrero! ¡Aquí yace la esperanza!.