Dondequiera que fueres, haz lo que vieres.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos vizcos, con más motivo.
Dos es compañía, tres multitud.
Dos no riñen si uno no quiere.
Dos por el conejo pelean, y llega el tercero y se lo lleva.
Dos que duermen en el mismo colchón, son de la misma condición.
Dura el nombre más que el hombre.
Echando mucho aceite en la sartén, cualquiera fríe bien.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Echar leña al fuego.
El aire de Madrid es tan sutil que mata a un buey y no apaga un candil.
El ama brava, es llave de su casa.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
El amor nunca hizo ningún cobarde.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
El amor y los celos son compañeros.
El amor, de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
El árbol que no da frutos, da leña.
El arte de agradar es el arte de engañar.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.