Lo real siempre va más allá de lo que podamos imaginar.
Nuestras vidas realmente no nos pertenecen, pertenecen al mundo, y a pesar de nuestros esfuerzos por darle un sentido a éste, el mundo es un lugar que va más allá de nuestro entendimiento.
Para los que no tenemos creencias, la democracia es nuestra religión.