Aunque personalmente me satisfaga que se hayan inventado los explosivos, creo que no debemos mejorarlos.
Aunque pudiera hacerme temible, preferiría hacerme amable.
Aunque sea justificada, la felicidad es un privilegio.
Aunque seas tan casto como el hielo y tan puro como la nieve no escaparás de la calumnia.
Aunque siempre te escapas, amor mío, eres mi presente perpetuo.
Aunque somos nuestro propio tiempo, a veces somos el tiempo de otros y otros son nuestro tiempo, a veces sin quererlo, a veces queriendo, a veces durmiendo, a veces despiertos.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
Aunque tengas una familia numerosa, otórgate un territorio personal donde nadie pueda entrar sin tu permiso.
Aunque todas las posibles preguntas de la ciencia recibiesen respuesta, ni siquiera rozarían los verdaderos problemas de la vida.
Aunque todo lo demás falle, siempre podemos asegurarnos la inmortalidad cometiendo algún error espectacular.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas no la golpees ni con una flor.
Autoevidente: evidente para uno mismo, pero no para los demás.
Bajo un mismo techo durmieron las cortesanas, la luna y el trébol.
Brava comparación -dijo Sancho-, aunque no tan nueva, que yo no la haya oído muchas y diversas veces, como aquella del juego del ajedrez, que mientras dura el juego, cada pieza tiene su particular oficio; y en acabándose el juego, todas se mezclan, juntan y barajan, y dan con ellas en una bolsa, que es como dar con la vida en la sepultura.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Cada cual es como Dios le ha hecho, pero llega a ser como él mismo se hace.
Cada hombre, en el fondo de su corazón, tiene derecho a creerse enteramente igual a los demás hombres; de ello no se desprende que el cocinero de un cardenal deba ordenar a su amo que le haga la cena; pero el cocinero puede decir: "Soy hombre como mi amo; he nacido llorando como él; él morirá como yo entre las mismas angustias y las mismas ceremonias. Los dos tenemos las mismas funciones animales. Si los turcos se apoderan de Roma, y entonces yo me convierto en cardenal y mi amo en cocinero, lo tomaré a mi servicio".
Cada lector se encuentra a sí mismo. El trabajo del escritor es simplemente una clase de instrumento óptico que permite al lector discenir sobre algo propio que, sin el libro, quizá nunca hubiese advertido.
Cada persona forja su propia grandeza. Los enanos permanecerán enanos aunque se suban a los Alpes.
Cada ser humano tiene, dentro de sí, algo mucho más importante que él mísmo: su don.
Cada uno de nosotros tiene a todos como mortales menos a sí mismo.
Cada uno es ortodoxo con respecto a sí mismo.
Caía sobre mí mismo y amaba mis fracasos. Sentía el placer de ser otro que escribe un poema sin principio ni fin alerta por si viene la muerte y revienta mi pobre y útil reino del cuerpo.
Casa sin mujer y barco sin timón, igual cosa son.
Casi nadie repara por sí mismo en el mérito de otro.