Tengo otro deber igualmente sagrado (que la responsabilidad): mi deber conmigo mismo.
Todos los momentos de placer se hallan contrapesados por un grado igual de dolor o de tristeza.
Triunfar tarde no es triunfar: es alcanzar al mismo tiempo la inmortalidad y la muerte.
Tu corazón es igual que una playa, que, pudiendo ser tierra, nunca llega a ser mar.