No podemos resolver problemas usando el mismo tipo de pensamiento que usamos cuando los creamos.
No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.
No se deberían poner caras largas, aunque sólo fuera para no tener más superficie que afeitar.
No soy dueño de mí mismo ni voy donde a mí me agrada, atado llevo el deseo al hilo de tu mirada.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
No te preocupes por ser mejor que tus contemporáneos o predecesores. Intenta ser mejor que tu mismo.