Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
Ni vale nada el fruto cogido sin sazón. . . Ni aunque te elogie un bruto ha de tener razón.
Ningún fizgón escucha jamás nada bueno de sí mismo.
Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto.
Ningún hombre ha sido nunca por completo él mismo; pero todos aspiran a llegar a serlo, oscuramente unos, más claramente otros, cada uno como puede.
Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia.
Ninguno desea darse tristeza a sí mismo.
No confíes tu secreto ni al más íntimo amigo; no podrías pedirle discreción si tú mismo no la has tenido.
No conozco ninguna relación verdadera que no sea al mismo tiempo un acuerdo sexual.
No daré veneno a nadie aunque me lo pida, ni le sugeriré tal posibilidad.
No dejes que la negatividad del mundo te desmotive. En lugar de ello, date a ti mismo lo que te motiva.
No dejes que los planes que tienes para ti sean más importantes que tú mismo.
No desearlo todo para sí; quitarse algo de sí para que toquen a igual parte todos, es valor que parece heroico, a juzgar por el escaso número de los que dan prueba de él.
No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo numero de horas al día que las que recibieron helen keller , pasteur, miguel Ángel, la madre teresa de calcuta, leonardo da vinci y albert einstein.
No es justo que viva de la caridad de otros quien puede bastarse a sí mismo.
No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, porque no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo.
No es lo mismo predicar que dar trigo.
No es lo mismo vestir el uniforme militar, que serlo.
No esperes que la gente te trate algo mejor de lo que te tratas a ti mismo.
No hables de ti mismo; será hecho cuando te vayas.
No hay arte ateo. Aunque no ames al creador, lo afirmarás creando a su semejanza.
No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final: el comunismo propone esclavizar al hombre mediante la fuerza, el socialismo mediante el voto. Es la misma diferencia que hay entre asesinato y suicidio.
No hay dos personas que lean el mismo libro.
No hay madre como la de uno mismo.
No hay ninguna razón para que a un mismo hombre le guste los mismos libros a los 18 que a los 48 años.