El público es más inteligente de lo que él mismo cree, pero no hay que decírselo, porque si no se vuelve aún más impertinente de lo que es de por sí.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
El que conoce el arte de vivir consigo mismo ignora el aburrimiento.
El que conoce la verdad no es igual al que la ama.
El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso.
El que empieza a instruirse en la filosofía de todo se echa la culpa a sí mismo.
El que es bueno, es libre aún cuando sea esclavo; el que es malo, es esclavo aunque sea rey.
El que hace un favor a quien lo merece, él mismo lo recibe.
El que no considera lo que tiene como la riqueza más grande, es desdichado, aunque sea dueño del mundo.
El que no cree en si mismo miente siempre.
El que no encuentra un biógrafo ha de forjarse la vida él mismo.
El que no se posee a sí mismo es extremadamente pobre.
El que quiera prosperar en sus negocios hágalos por sí mismo, y si quiere que todo le salga mal, no tiene más que confiarlos a manos ajenas.
El que renuncia a un derecho solamente se quita de en medio para poder gozar del mismo sin impedimento de su parte.
El que retiene algo que no necesita es igual a un ladrón.
El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él.
El que viva después de la muerte de su enemigo, aunque sólo fuese un día, ha alcanzado el fin deseado.
El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo.
El respeto a sí mismo es el indumento más noble y el sentimiento más elevado que pueda caber en el ánimo humano.
El rey está rodeado de gentes que no piensan sino en divertirlo y en impedir que piense en sí mismo. Porque, por muy rey que sea, es desgraciado si piensa en ello.
El secreto del hombre interesante es que él mismo se interesa por todos.
El silencio es el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo.
El simple deseo de progresar ya representa en sí mismo un gran progreso.
El slang que se ha establecido en el lenguaje, y el slang que uno mismo inventa. Todo lo demás está propenso a ponerse fuera de moda antes de alcanzar la imprenta.
El tiempo es un niño que juega como un niño. Yo soy uno pero contrapuesto a mí mismo soy joven y viejo al mismo tiempo.