De mis ancestros conservo los ojos celestes, el cerebro estrecho y la imprudencia de la lucha.
Aunque el mundo contiene muchas cosas decididamente malas, la peor de todas ellas es la sociedad.
Cada uno tiene el máximo de memoria para lo que le interesa y el mínimo para lo que no le interesa.
Cuando tratamos de descubrir lo mejor que hay en los demás, descubrimos lo mejor de nosotros mismos.
Cuando un hombre sabe a donde va el mundo entero, se aparta para darle paso.
De los males de la vida nos consolamos con la muerte, y de la muerte, con los males de la vida.
Dirigidos a una sola persona, y mutuos, caritas y amor, dan un matrimonio feliz.