Sólo a los reyes y a los criados -es decir a los dos extremos de la sociedad- se los llama por su nombre propio.
Somos los creadores de mùsica y los soñadores de sueños.
Toda guerra se inicia con los pretextos más nimios, se continúa por motivos de peso y se concluye con las excusas más falaces.
Toda la actividad humana está motivada por el deseo o el impulso.
Toda superioridad fisica es perecedera, porque está fisiológicamente condenada a agotarse, mientras que la inteligencia se renueva una y otra vez por sí misma. Y por eso al fin ha de imponerse a la violencia, aunque sólo sea por medio de la palabra, nacida inmortal de su seno.
Todo amor genuino es compasión, y todo amor que no sea compasión es egoísmo.
Todo el mundo puede tener un buen día. El problema aparece cuando tenemos un mal día. Es entonces cuando nos ponemos a prueba. En un sentido tangible, un mal día, mucho más que un buen día, muestra nuestra verdadera esencia.
Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una sombra al rostro de Dios.
Todo lo que ocurre, desde lo más grande a lo más chico, ocurre necesariamente.
Todos mienten, pero no importa porque nadie escucha.
Tolerancia significa disculpar los defectos de los demás; tacto, no reparar en ellos.
Un amigo verdadero conoce tus debilidades pero te hace notar tus fortalezas; siente tus miedos pero fortifica tu fe; reconoce tu falta de habilidad pero acentúa tus posibilidades.
Un buen periódico es una nación hablándose a sí misma.
Un hombre vulgar puede acabarse lo mismo que un gran hombre.
Un obstáculo capital del progreso del género humano es que la gente no escucha a quienes hablan con sensatez sino a quienes hablan más alto.
Un viajero marino tiene incluso una impresión mas vivida de que el oceano esta hecho de ondas en lugar de materia.
Una buena comida hace sentir más amor por el mundo que cualquier sermón.
Una corona de laurel es una corona de espinas revestida de hojas.
Una mente atormentada por la duda no puede encarar el camino del éxito.
Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, debe ser la verdad.
¿De veras es posible imaginarse un Dios que se limitara a crear la ley de la causalidad, y luego, después de dar el primer impulso para poner en marcha el mundo, dejara sucederse todos los hechos posteriores de manera predeterminada e inevitable? No, no quiso que las cosas fueran tan sencillas: puso en el universo a un rival de la misma categoría, el libre albedrío, que está en todo momento dispuesto a plantar cara a la causalidad, incluso cuando él mismo cree someterse dócilmente a un mandato insondable.
¿has comprendido?,¿has perdonado?,¿has olvidado?. . . ¡no to confundas!, lo que pasa es que has dejado de amar.
¿No se adhiere usted a ningún partido?. No, quiero seguir pudiendo despreciar a todos los sinvergüenzas, y especialmente a los de ideas parecidas a las mías.
¿puede alguien recordar el amor?. Es como querer conjurar el aroma de las rosas en un sótano. Podrías ver la rosa, pero el perfume, jamás. Y esa es la verdad de las cosas, su perfume.
¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un sótano. Puedes ver la rosa, pero nunca el perfume.