Un pueblo no representa tanto una acumulación de ideas y teorías como de obsesiones.
Una buena gran parte del arte del bien hablar consiste en saber mentir con gracia.
Vino, enseñame el arte de ver mi propia historia, como si esta ya fuera ceniza en la memoria.
Yo conozco al pueblo: cambia en un día. Derrocha pródigamente lo mismo su odio que su amor.