Dios se deja conquistar por el humilde e rechaza la arrogancia del orgulloso.
El mundo arde en el fuego del deseo, codicia, arrogancia y ego excesivo.
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
La estupidez combinada con arrogancia y un enorme ego te llevará por un largo camino.
La exigencia de ser amado es la máxima arrogancia.
Temprano en la vida tuve que elegir entre la arrogancia honesta y la humildad hipócrita. Elegí lo primero y no he visto razón para cambiar.