No hay árbol que el viento no haya sacudido.
No hay árbol recio ni consistente sino aquel que el viento azota con frecuencia.
No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás existió.
No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.
No necesito dinero. Sólo la gente que paga sus facturas lo necesita, y yo jamás pago las mías.
No olvidemos jamás que lo bueno no se alcanza nunca sino por medio de lo mejor.
No sabré hacerlo, no ha producido jamás buen resultado. Probaré a hacerlo, ha obrado casi siempre maravillas. Lo haré, ha conseguido milagros.
No se nace joven, hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal, no se adquiere.
No se nace mujer: llega una a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.
No se nace sino que se deviene mujer.
No seas jamás humilde con los soberbios, ni soberbio con los humildes.
Nos separamos y ahora me quedo solo a la sombra del árbol.
Nunca mejor está el árbol que en la tierra donde se cría.
Oh que verdes son las ramas del sauce en las aguas que pasan.
Porque tú eres la espuma de ese río que nace en tus llanuras de verano y muere en mis crepúsculos de frío.
Puede ser un héroe lo mismo el que triunfa que el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.
Que jamás el destino, comprendiéndome mal, me otorgue la mitad de lo que anhelo y me niegue el regreso.
Que la esperanza no te lleve jamás a despreciar lo que tienes.
Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.
Quien ama a su madre, jamás será perverso.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Quien espera que los otros lo hagan feliz, no lo será jamás. Pero sí lo será quien procure hacer feliz a los otros.
Quien me insulta siempre, no me ofende jamás.
Quien nace mortal, camina hacia la muerte.
Quien no amó nunca, no ha vivido jamás.