En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.
Endurecerse sin perder la ternura jamás.
Era un poeta de la luz. Pasaba las horas mirando una copa de árbol, un río, un rostro, una calle y sentía el placer imborrable de quien sueña con un hombre y una mujer y amanece en la vida.
Es justo allí a mitad de camino entre el huerto desnudo y el huerto verde, cuando las ramas están a punto de estallar en flor, en rosa y blanco, que tememos lo peor.
Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado.
Es muy difícil decir si el hombre nace malo o si se vuelve así enseguida.
Es preciso elevarse con las alas del entusiasmo. Si se razona, no se volará jamás.
Haré que la ternura te llegue entre las olas y que el rocío del alba jamás te encuentre a solas, que la espuma te arrulle dormido entre mis brazos y ser como la espuma besándote los labios.
Hay dolores que matan: pero los hay más crueles, los que nos dejan la vida sin permitirnos jamás gozar de ellas.
Hay muchos que se van por las ramas, por uno que va directamente a la raíz.
Hay tres cosas que jamas he podido comprender: el flujo y reflujo de las mareas, el mecanismo social y la lógica femenina.
He comprendido que hay dos verdades, una de las cuales jamás debe ser dicha.
He visto a un gerente empinado en un árbol. Cada rama temblaba bajo la carga de responsabilidad.
Jamas atribuyas a un rival motivos mas ruines que los tuyos.
Jamás cerró una puerta dios, sin que abriese dos.
Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones. Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar, incluso sin tener la seguridad o certeza de que estás decidiendo correctamente.
Jamás desesperes, aun estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante.
Jamás dice la naturaleza una cosa y otra la sabiduría.
Jamás digas: nunca jamás.
Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.
Jamás en el mismo plato, comen el ratón y el gato.
Jamás en la vida encontraréis ternura mejor y más desinteresada que la de vuestra madre.
Jamás es excusable ser malvado, pero hay cierto mérito en saber que uno lo es.
Jamás es perdido el bien que se hace.
Jamás ha habido niño tan adorable que su madre no quisiera verlo dormido.