Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.
Un discípulo de quien jamás se pide nada que no pueda hacer, nunca hace todo lo que puede.
Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.
¿No tienes enemigos? ¿Es que jamás dijiste la verdad o jamás amaste la justicia?