La naturaleza nos da las dotes sin pedir nada a cambio, pero nos las quita sin pedir permiso.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.