El pasado fue, en su momento, presente, y éste es a su vez futuro de aquél.
El poder arbitrario constituye una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
El que gusta de ser adulado es digno del adulador.
El sexo, el dolor y el amor son experiencias límite del hombre. Y solamente aquel que conoce esas fronteras conoce la vida; el resto es simplemente pasar el tiempo, repetir una misma tarea, envejecer y morir sin saber realmente lo que se estaba haciendo aquí.
El sufrimiento purifica. Aquel que sepa sufrir mejor, hará mejor obra.
El té carece de la arrogancia del vino, del individualismo consciente del café y de la inocencia sonriente del cacao.
El único amor perfecto en este mundo es aquel del padre por su hijo.
El único estado estable es aquel en que todos los ciudadanos son iguales ante la ley.
El único hombre que es realmente libre es aquel que puede rechazar una invitación a comer sin dar una excusa.
El único momento de una obra es aquel en que la escribimos.
El verdadero amigo es aquel que a pesar de saber como eres te quiere.
El verdadero amigo es aquél que está a tu lado cuando preferiría estar en otra parte.
El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar escenas extraordinarias en medio de un desierto vacío. El verdadero pintor es aquel que es capaz de pintar pacientemente una pera rodeado de los tumultos de la historia.
El vino abre las puertas con asombro y en el refugio de los meses vuelca su cuerpo de empapadas alas rojas.
El vino con el amigo.
El vino da brillantez a las campiñas, exalta los corazones, enciende las pupilas y enseña a los pies la danza.
El vino de la adolescencia no siempre aclara según pasan los años, a veces se vuelve turbio.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
El vino es la cosa más civilizada del mundo.
El vino es la ganzúa de la verdad.
El vino es una cosa maravillosamente apropiada para el hombre si, en tanto en la salud como en la enfermedad, se administra con tino y justa medida.
El vino hace la vida más fácil y llevadera, con menos tensiones y más tolerancia.
El vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto.
El vino no tiene vergüenza.
El vino puro dirá quién es cada uno.