Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.
El mayor desprecio es no hacer aprecio.
Lo que más aprecio en un verdadero escritor es aquello que omite por orgullo.
Porque aprecio la vida en su justa medida, al amor lo reinvento y al vivir cada instante, y al gozar cada intento, se que alcanzo lo grande con las alas del alma, desplegadas al viento.