La dictadura se presenta acorazada porque ha de vencer. La democracia se presenta desnuda porque ha de convencer.
La felicidad es darse cuenta que nada es demasiado importante.
La globalización está provocando un obsesivo afán de identidad, que va a provocar muchos enfrentamientos. Nuestras cabezas se mundializan, pero nuestros corazones se localizan.
La has llamado con los mejores nombres y aún no la quieres. Es que aun te falta llamarla con los peores nombres para quererla.
La libertad sin una autoridad fuerte e incólume, no es libertad al cabo de poco tiempo, sino anarquía.
La mano del piadoso nos quita siempre honor; mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos.
La muerte es el puerto de todos los dolores.
La mujer actual tiene una obsesion por ser igual que el hombre, y no se por que, si el hombre es un pobre diablo desorientado.
La originalidad es la vuelta a los orígenes.
La patria no existe sin el amor de sus hijos.
La pobreza ajena me basta para sentirme pobre; la mía no me basta.
La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible.
La primavera del espíritu florece en invierno.
La primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido.
La razón de todos es un monstruo y la razón de uno...es la razón de uno.
La razón se pierde razonando.
La savia que alimenta la memoria del alma humana casi está seca. ¿Morirá la memoria del alma humana?.
La televisión ha acabado con el cine, el teatro, las tertulias y la lectura. Ahora tantos canales terminan con la unidad familiar.
La tierra tiene lo que tú levantas de la tierra. Nada más tiene.
La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.
La violencia es miedo a las ideas de los demás y poca fe en las propias.
La zona más rica de nuestras almas, desde luego la más extensa, es aquella que suele estar vedada al conocimiento por nuestro amor propio.
Las alturas guían, pero en las alturas.