El hombre, cuando es solamente lo que parece ser el hombre, casi no es nada.
El humor se tiene o no se tiene y es la manera de ver las cosas con claridad.
El mal de no creer es creer un poco.
El mal que no he hecho, ¡cuánto mal ha hecho!.
El matrimonio es como la historia de los paises coloniales; primero viene la conquista y luego se suena con la independencia.
El mundo perdona tus defectos, no tus virtudes.
El ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque él te ve.
El pájaro, hasta cuando anda, se nota que tiene alas.
El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene.
El recuerdo es un poco de eternidad.
En caso de vida o muerte se debe estar con el más prójimo.
En el análisis psicológico de las grandes traiciones encontraréis siempre la mentecatez de Judas Iscariote.
En el fondo tener sentido del humor es ser consciente de la relatividad de las cosas.
En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa.
En la corte es llegada a tanto la locura, que no llaman buen cortesano sino al que está muy adeudado.
En la desesperanza y en la melancolía de tu recuerdo, soria, mi corazón se abreva.
En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad.
En ocasiones cuenta más el caracter de la persona que sus conocimientos.
En plena luz no somos ni una sombra.
En política sólo triunfa quien pone la vela donde sopla el aire; jamás quien pretende que sople el aire donde pone la vela.
En preguntar lo que sabes el tiempo no has de perder. . . Y a preguntas sin respuesta ¿quién te podrá responder?.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.
Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos. . .
Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.