Dios mío, casi no he creído nunca en tí, pero siempre te he amado.
Dirán que andas por un camino equivocado, si andas por tu camino.
Duda cuanto quieras, pero no dejes de actuar.
Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es contínuo.
El aburrimiento suele ser el origen de malos comportamientos.
El aconsejar es un oficio tan común que lo usan muchos y lo saben hacer muy pocos.
El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas.
El amor es una amistad con momentos eróticos.
El amor nace de dos amores y muere en uno.
El amor que no es todo dolor, no es todo amor.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
El bueno es el que guarda, cual venta del camino, para el sediento el agua, para el borracho el vino.
El cine... ese invento del demonio.
El corazón es un infinito de pesadísimas cadenas, encadenando puñaditos de aire.
El corazón, cuando palpita por nada, palpita escondido.
El divorcio es la fe de erratas del matrimonio.
El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer.
El dolor no nos sigue: camina adelante.
El escritor, muchas veces, es como un caballo de carreras que ha perdido su jinete y ya no sabe porque está corriendo ni dónde está la meta y, sin embargo, se le exige seguir corriendo aunque no sepa ni hacia dónde ni por qué razón.
El éxito no da ni quita la razón a las cosas.
El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.
El hombre sólo es rico en hipocresía. En sus diez mil disfraces para engañar confía;y con la doble llave que guarda su mansión para la ajena hace ganzúa de ladrón.
El hombre vive midiendo, y no es medida de nada. Ni de sí mismo.
El hombre, a quien el hambre de la rapiña acucia, de ingénita malicia y natural astucia, formó la inteligencia y acaparó la tierra. ¡y aún la verdad proclama! ¡supremo ardid de guerra!.