Cuántos, cansados de mentir, se suicidan en cualquier verdad.
Debieras extinguir tus ojos antes que se extinga el sol, para dejarlo encendido.
Del vivir conozco el vivir de nada, del morir, el morir de todo.
Dios le ha dado mucho al hombre; pero el hombre quisiera algo del hombre.
Dios mío, casi no he creído nunca en tí, pero siempre te he amado.
Dirán que andas por un camino equivocado, si andas por tu camino.
Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es contínuo.
El amor nace de dos amores y muere en uno.
El amor que no es todo dolor, no es todo amor.
El corazón es un infinito de pesadísimas cadenas, encadenando puñaditos de aire.
El corazón, cuando palpita por nada, palpita escondido.
El dolor no nos sigue: camina adelante.
El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.
El hombre vive midiendo, y no es medida de nada. Ni de sí mismo.
El hombre, cuando es solamente lo que parece ser el hombre, casi no es nada.
El mal de no creer es creer un poco.
El mal que no he hecho, ¡cuánto mal ha hecho!.
El mundo perdona tus defectos, no tus virtudes.
El recuerdo es un poco de eternidad.
En plena luz no somos ni una sombra.
Entra una nueva pena y las viejas penas de la casa la reciben calladas, no muertas.
Eramos yo y el mar. Y el mar estaba solo y solo yo. Uno de los dos faltaba.
Estar en compañía no es estar con alguien, sino estar en alguien.
Estoy tan poco en mí, que lo que hacen de mí, casi no me interesa.