Mueren cien años en un instante, lo mismo que un instante en un instante.
Nadie entiende que lo has dado todo. Debes dar más.
Nadie es luz de sí mismo: ni el sol.
Nadie podrá decir que un nido calentito y dichoso dará de sí muy grandes personas. La inadaptación a lo imperfecto es lo que mejora al hombre.
Nadie te ha dado nada por nada si nadie te ha dado el corazón, porque sólo el corazón se da por nada.
No hallé como quien ser, en ninguno. Y me quedé, así: como ninguno.
No me hables. Quiero estar contigo.
No podrá esperarte más. Porque has llegado.
No soy pesimista. Soy un optimista bien informado.
No tienes nada y me darías un mundo. Te debo un mundo.
No ves el río de llanto porque le falta una lágrima tuya.
Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro.
Para que tu tristeza muda no oyese mis palabras, te hablé bajito.
Pierdo el deseo de lo que busco, buscando lo que deseo.
Por lo que doy la vida, a veces no daría nada, pero siempre doy la vida.
Porque crees que me has comprendido has dejado de comprenderme.
Pueden en mí, más que todos los infinitos, mis tres o cuatro costumbres inocentes.
Quien abre todas las puertas puede cerrarlas todas.
Quien ama sabiendo por qué ama, no ama.
Quien conserva su cabeza de niño, conserva su cabeza.
Quien dice la verdad, casi no dice nada.
Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.
Quien hace un paraíso de su pan, de su hambre hace un infierno.
Quien me tiene de un hilo no es fuerte; lo fuerte es el hilo.
Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.