Debieras extinguir tus ojos antes que se extinga el sol, para dejarlo encendido.
Del vivir conozco el vivir de nada, del morir, el morir de todo.
Descansa en paz, oh complicada, oh elaborada eternidad concluida.
Dios le ha dado mucho al hombre; pero el hombre quisiera algo del hombre.
Dios mío, casi no he creído nunca en tí, pero siempre te he amado.
Dirán que andas por un camino equivocado, si andas por tu camino.
Duda cuanto quieras, pero no dejes de actuar.
Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es contínuo.
El aburrimiento suele ser el origen de malos comportamientos.
El aconsejar es un oficio tan común que lo usan muchos y lo saben hacer muy pocos.
El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas.
El amor es una amistad con momentos eróticos.
El amor nace de dos amores y muere en uno.
El amor que no es todo dolor, no es todo amor.
El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.
El corazón es un infinito de pesadísimas cadenas, encadenando puñaditos de aire.
El corazón, cuando palpita por nada, palpita escondido.
El divorcio es la fe de erratas del matrimonio.
El dolor es más fuerte entre los más fuertes. Como el cáncer.
El dolor no nos sigue: camina adelante.
El escritor, muchas veces, es como un caballo de carreras que ha perdido su jinete y ya no sabe porque está corriendo ni dónde está la meta y, sin embargo, se le exige seguir corriendo aunque no sepa ni hacia dónde ni por qué razón.
El éxito no da ni quita la razón a las cosas.
El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.
El hombre vive midiendo, y no es medida de nada. Ni de sí mismo.