Situado en alguna nebulosa lejana hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.
Su falda semejante a viento azul que llega como una promesa concedida.
Su pelo en breves páginas, las fugitivas páginas, desordena sometiendo las plumas de la almohada a la técnica del sueño.
Te asusta el vacío, ¡y abres más los ojos!.
Te me escapabas, de cristal y aroma, por el aire, que entraba y que salía, dueño de ti por dentro. Y yo quedaba fuera, en el dintel de siempre, prisionero de la celda exterior
Tenemos el clavo, ahora solo me falta encontrar el martillo.
Toda persona anónima es perfecta.
Todo deseo tiene un objeto y éste es siempre oscuro. No hay deseos inocentes.
Todo es como los ríos, obra de las pendientes.
Todo lo que una mujer quiere de verdad - un perro, un hombre, Dios, cualquier cosa - lo quiere como a un hijo.
Todos pueden matarme, pero no todos pueden herirme.
Todos quieren la paz, y para asegurarla, fabrican más armas que nunca.
Trátame como debes tratarme, no como merezco ser tratado.
Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas.
Tú vives en mi mente.
Un alma santa no nace de un paraíso; nace de un infierno.
Un corazón grande se llena con poco.
Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege.
Una casa es el lugar donde uno es esperado.
Una cosa sana no respira.
Una flor en la mano muere, apagando una estrella.
Una luz que alumbra muchos caminos, no alumbra un camino.
Uno es uno con otros; solo no es nadie.
Uno, si quiere, olvida todo, puede tomar partido por apariencias, por sonidos quebrándose en jardines, por la cuesta que pastoresvmutilados arrastran con la sangre, o el césped cuando la piel brilla al descubierto en busca de reflejos verdaderos que respondan.
Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy.