Es propio de hombres de cabezas medianas embestir contra todo aquello que no les cabe en la cabeza.
Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón.
Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.
Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.
La mano del piadoso nos quita siempre honor; mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador.
Los conceptos son de todos y se nos imponen desde fuera; las intuiciones siempre son nuestras.
Ni vale nada el fruto cogido sin sazón. . . Ni aunque te elogie un bruto ha de tener razón.
Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender.
Por mucho que un hombre valga, nunca tendrá un valor más alto que el de ser un hombre.