Muchos aman a los animales porque creen que el cariño de éstos es desinteresado, pero se engañan.
Si un hombre aspira a una vida correcta, su primer acto de abstinencia es el de lastimar animales.
Una de las glorias de la civilización sería el haber mejorado la suerte de los animales.
Verdaderamente, el hombre es el rey de los animales, pues su brutalidad supera a la de éstos.