La satisfacción es la única señal de la sinceridad del placer.
La vida es un juego del que nadie puede retirarse, llevándose las ganancias.
Las bibliotecas son como las boticas: hay muchos venenos y pocos remedios.
Las mujeres son como los caballos: hay que hablarles antes de ponerles las bridas.
Lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión.
Lo que te critiquen, hazlo. Porque eso eres tú.
Los caprichos pueden ser perdonados, pero es un crimen despertar una pasión duradera para satisfacer un capricho.
Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
Nada resiste tanto como lo provisional.
No decir más de lo que haga falta, a quien haga falta y cuando haga falta.
No hay que cargar nuestros pensamientos con el peso de nuestros zapatos.
No se hace buena literatura con buenas intenciones ni con buenos sentimientos.
No siempre es la multitud la poseedora de la verdad absoluta.
Nunca le ha servido a nadie la experiencia de otros.
Pensad que hasta para ser dichoso hay que acostumbrase.
Saben realmente vivir aquellos que se comparan fundamentalmente con gente que les va peor que a ellos.
Sabio es aquel que constantemente se maravilla.
Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario de lo que se piensa.
Si no quieres ser desgraciado trata a las catástrofes como a molestias, pero de ninguna manera a las molestias como a catástrofes.
Sólo hay una verdad absoluta: que la verdad es relativa.
Sólo la incertidumbre mata los celos.
Toda idea que triunfa marcha hacia su perdición.
Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo.
Todo artista es tan múltiple que el crítico no puede dejar de encontrar en él lo que busca resueltamente y a priori.
Todo deseo estancado es un veneno.