Los niños son como Dios, llenos de ternura, paz y con el lenguaje universal del Amor.
Los platónicos olvidan excesivamente que el amor es una física antes de ser un ensueño.
Los progresos de la medicina son gigantescos. Ya no estamos seguros de nuestra propia muerte.
Los que saben mucho se admiran de pocas cosas, y los que no saben nada se admiran de todo.
Matar es una estupidez. Nunca debe hacerse nada de lo que no se pueda hablar en la sobremesa.
Me anuncian la muerte de uno cuya presencia no me entusiasmaba y pienso: yo no pedía tanto.