La muerte todas las cosas iguala.
La muerte y el tiempo llevan el mismo apellido.
La muerte, para llamarla por su nombre, es la real finalidad de nuestra vida. Por ello es que de unos años a esta parte he hecho relación con esta verdadera amiga del hombre.
La mujer es algo mientras que el hombre no es nada.
La multitud por sí sola nunca llega a nada si no tiene un líder que la guíe.
La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso.
La música es el territorio donde nada nos hace daño.
La música es sólo amor buscando palabras.
La música que se aprende no tiene nada que ver con la que se lleva adentro.
La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá nos volveremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir, y, sin embargo, es.
La naturaleza no hace nada en vano.
La naturaleza nos da las dotes sin pedir nada a cambio, pero nos las quita sin pedir permiso.
La opinión pública es un poder al que nada resiste.
La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes.
La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos.
La pareja no se apoya sobre la permanencia del amor y la sexualidad, sino sobre la permanencia de la ternura.
La patria no existe sin el amor de sus hijos.
La paz exige cuatro condiciones esenciales: Verdad, justicia, amor y libertad.
La pena de muerte es signo peculiar de la barbarie.
La pena de muerte sólo se ha perpetuado por una especie de crimen legal.
La perfección del amor es morir por amor.
La perfección es muerte, la imperfección es el arte.
La perfección es muerte; la imperfección es el arte.
La perfección se logra al fin, no cuando no hay nada que agregar, sino cuando ya no hay nada que obtener.
La persona que no comete una tontería nunca hará nada interesante.