Tengo pocos amigos, ¡pero cuánta amistad tengo!.
Tratarse mal sin enfadarse es una de las mayores delicadezas de la verdadera amistad. Que puede ser superada por otra delicadeza: la de tratarse siempre bien.
Un día le dijo el amor a la amistad. ¿Por qué existes tú si ya existo yo?
Un hombre desenfrenado no puede inspirar afecto; es insociable y cierra la puerta a la amistad.
Un hombre ha de mantener su amistad en continua reparación.
Una amistad noble es una obra maestra a dúo.
Una amistad sin confianza es una flor sin perfume.
Una de las alegrías de la amistad es saber en quien confiar.
Yo tengo tantos hermanos que no los puedo contar. Gente de mano caliente por eso de la amistad, con uno lloro, pa’ llorarlo, con uno rezo pa’ rezar. Con un horizonte abierto que siempre está más allá. Y esa fuerza pa’ buscarlo con tesón y voluntad.
¿Cuál es el arte para preparar una buena amistad? Si quieres ser amado, ama.