La verdad en si misma solo puede ser alcanzada dentro de uno mediante la más profunda meditación y conciencia.
La verdad en un tiempo es error en otro.
La verdad es balance. No obstante lo contrario de la verdad, que es desequilibrio, puede no ser una mentira.
La verdad es bella, sin duda, pero las mentiras también lo son.
La verdad es como el agua filtrada, que no llega a los labios sino a través del cieno.
La verdad es compleja, pero a lo complejo sólo se llega a través de lo simple.
La verdad es de tal excelencia que, cuando elogia pequeñas cosas, las ennoblece.
La verdad es el mejor camuflaje. ¡Nadie la entiende!
La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad.
La verdad es indivisible, es decir no puede reconocerse a sí misma; quien quiera reconocerla, debe ser mentira.
La verdad es lo más valioso que tenemos, economicémosla.
La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
La verdad es más importante que los hechos.
La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.
La verdad es semejante a Dios: no se revela inmediatamente, sino que debemos adivinarla a partir de sus manifestaciones.
La verdad es totalmente interior. No hay que buscarla fuera de nosotros ni querer realizarla luchando con violencia contra enemigos exteriores.
La verdad es un molde, es un diseño que rellena mejor quien más delira.
La verdad es una antorcha que luce entre la niebla, sin disiparla.
La verdad es una ortiga; el que la roza, apenas se pincha; al que la coge con fuerza y resolución no le hace nada.
La verdad existe. Sólo se inventa la mentira.
La verdad filosófica no es la concordancia del pensamiento con el objeto, sino la adecuada expresión del ser del propio filósofo.
La verdad fue un descubrimiento. El engaño un invento.
La verdad jamás daña a una causa que es justa.
La verdad levanta tormentas contra sí que desparraman su semilla a los cuatro vientos.
La verdad mal intencionada es peor que la mentira.