Hay peores cosas en la vida que en la muerte. Si has pasado una tarde con un vendedor de seguros sabes a lo que me refiero.
Hay que tener un objetivo legítimo, útil y dedicarse sin reservas a él.
Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas.
Hoy estás donde tus pensamientos te han traído; mañana estarás donde tus pensamientos te lleven.
La armonía es un estado cuya expresión espiritual es el amor.
La diferencia entre la muerte y el sexo es que la muerte es algo que puede hacer uno solo y sin que nadie se ría después de ti.
La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos.
La ley de la cosecha es cosechar más de lo que se siembra. Siembra un acto, y cosecharás un hábito. Siembra un hábito y cosechas un carácter. Sembrar un carácter y cosechas un destino.
La mayoría del tiempo no me divierto mucho. El resto del tiempo no proporciono ninguna diversión a los demás.
La muerte de Freud, según Ernest Jones, fue el incidente que causó la ruptura definitiva entre Hemholtz y Freud, prueba de ello es que en muy contadas ocasiones volvieron a dirigirse la palabra.
La única manera de ser feliz es que te guste sufrir.
La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema.
Las circunstancias no hacen al hombre, ellas lo revelan.
Lo que más odio es que me pidan perdón antes de pisarme.
Los buenos pensamientos llevan hacia los buenos frutos.
Los hombres están impacientes por mejorar sus circunstancias, pero son poco los que están dispuestos a mejorarse; por lo tanto siguen estando en las mismas circunstancias.
Los soñadores son los salvadores del mundo.
Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
Mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma más divertida.
Mis padres no solían pegarme; lo hicieron sólo una vez: empezaron en febrero de 1940 y terminaron en mayo del 43.
Nietzsche dice que nosotros viviremos la misma vida nuevamente. ¡dios!, yo tendré que ver de nuevo a mi agente de seguros.
No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
No hay deber más urgente que el de saber ser agradecido.
No hay ninguna duda de que existe el más allá. Sin embargo, hay que preguntarse a qué distancia se encuentra del centro de la ciudad y hasta qué hora está abierto.
No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.