Sólo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa de lo que llamamos el presente y la realidad.
Somos simples sombras que nacen y mueren porque si.
Toda alegría no es más que un olvido momentáneo de la tragedia esencial de la vida.
Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta.
Todas las historias terminan mal más tarde o más temprano, se trata de seguir leyendo hasta que llegue algo malísimo que siempre pasa. Las únicas que terminan bien son las fragmentarias.
Todo cabe en lo breve. Pequeño es el niño y encierra al hombre; estrecho es el cerebro y cobija el pensamiento; no es el ojo más que un punto y abarca leguas.
Todos estamos condenados a un hechizo cósmico. El universo es irremediablemente fugitivo. Nadie puede detenerse..
Todos para uno y uno para todos.
Un filósofo que no podía caminar porque pisaba su barba, se cortó los pies.
Un hombre vale por lo que construye.
Una madre perdona siempre; ha venido al mundo para esto.
Uno siempre necesita de alguien. No hay nada peor que sentirse despreciado o ignorado. La vida en pareja. . . Es algo indispensable para vivir.
Ver como nos vemos, vernos y comprender que para comprender hay que volverse ciegos.
Viaja a los rincones que significan algo para ti, allí donde ocurrieron las cosas importantes de tu vida. .
Vivir no es otra cosa que una resistencia inútil. El hombre sabio sabe que va a morir, pero vive y se resiste a la muerte tanto como puede..
Yo tengo mucho cuidado con los pensamientos de orgullo propio porque conozco a tantos idiotas que se creen los reyes del corso que quien me asegura a mi que no soy uno mas de ellos.
¡Ah, no, así no! llorar es demasiado fácil. Eso ya lo he hecho yo mil veces y no sirve de nada. ¡no te pido lágrimas! ¡lo que quiero son árboles!.
¡Aquel tiempo feliz en que éramos tan desgraciados!
¿cómo es que, siendo tan inteligentes los niños, son tan estúpidos la mayor parte de los hombres?. Debe ser el fruto de la educación.
Alejandro Magno increpaba a un pirata que había capturado echándole en cara su profesión. - Soy pirata – se oyó responder – porque no tengo más que un barco. Si tuviera una flota, sería un conquistador. Alejandro le dejó en libertad.