Te quiero como gata boca arriba, panza arriba te quiero, maullando a través de tu mirada, de este amor jaula violento, lleno de zarpazos como una noche de luna y dos gatos enamorados discutiendo su amor en los tejados, amándose a gritos y llantos, a maldiciones, lagrimas y sonrisas (de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría).
La vida en este mundo es corta como el tiempo pasado al abrigo de las lluvias de invierno.
(...) he releído (por tercera vez en mi vida) todo Spinoza. Este "ateo" ha sido, en mi opinión, el más religioso de los hombres, puesto que no aceptaba más que a Dios.
...Ni siquiera una rosa colmaría tu abismo si este sol que te llena se perdiera en el azul de un ángelus tardío.
...porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.
A la luz de tu mirada despido mis penas todas, como a la luz de los astros la hoja despide la sombra.
A quien al cabo le resultó imposible vivir en este mundo...
A ti ya no te queda nada, y a mí me queda por lo menos, éste síndrome incurable de quererte tanto
A veces quiero preguntarte cosas, y me intimidas tú con la mirada, y retorno al silencio contagiada del tímido perfume de tus rosas.
Además, ya no tenía remedio. Estaba chorreando. En este aspecto la lluvia se parece a la pena: haces todo lo posible por que no te toque, por ponerte a resguardo, pero si fracasas, cuando fracasas, llega un momento en que empiezas a ver el problema no ya en términos de gotas, sino de chorro incesante, y a partir de entonces decides que ya da igual empaparse.
Al fin todo se hundió... y tu mirada se torció y se deshizo en un cielo turbio y revuelto... Y ya no vi más que mis lágrimas.
Al hablar de destrucción de fuerzas enemigas hemos de observar que nada nos obliga a limitar este concepto simplemente a las fuerzas físicas, sino que por el contrario, deben comprenderse en ellas, necesariamente, las morales.
Al norte un ángel yace amordazado. Al este el llanto ordena sus neblinas. Al sur mi tierno haz de palmas finas, y al oeste mi puerta y mi cuidado.
Al tratar de la vida feliz, no debes nunca contestarme como en la elecciones: este partido parece tener mayoría, pues por esto mismo, es el peor.
Al utilizar por primera vez este tipo de armas nos alineamos con los bárbaros de las primeras edades.
Allá donde esté, en un paraíso maravilloso, sólo le faltará una cosa. . . Tú.
Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.
Amo a este pueblo áspero (se refiere a los árabes nómadas), persistente, vivo, último ejemplo de las sociedades primitivas y que, al hacer alto a mediodía, tumbado a la sombra bajo el vientre de sus camellas, se burla, mientras fuma su chibuquí, de esa valiente civilización nuestra que tiembla de ira.
Antiguo oficio humano, este de querer apagar la luz. ¿Te acordás de la última vez que creímos poder iluminar la noche?.
Aprendí a considerar más el aspecto brillante de mi situación que lo que me faltaba, y este recurso, a veces, me proporcionó tan inefable consuelo, que apenas puedo expresarlo.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Bien mirada, toda filosofía no es sino sentido común en lenguaje oscuro.
Bienaventurado el que tiene talento y dinero, porque empleará bien este último.
Cada uno en este mundo tiene su ventanita, los unos grandes, los otros chica.
Cada uno somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro infierno.