La vida es una obra de teatro que no permite ensayos...Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida... antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos.
Nace la aurora resplandeciente, clara mañana, bello rosal, brilla la estrella, canta la fuente, ríe la vida, porque tú estás.
No te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
Pequeña patria mía, dulce tormenta, un litoral de amor elevan mis pupilas y la garganta se me llena de silvestre alegría cuando digo patria, obrero, golondrina.
Pequeña patria, dulce tormenta mía, canto ubicado en mi garganta desde los siglos del maíz rebelde: tengo mil años de llevar tu nombre como un pequeño corazón futuro cuyas alas comienzan a abrirse a la mañana.
Quien canta, sus males espanta.
Si no cantara el gallo igual amanecería.
Sobre este muro frío me han dejado con la sombra ceñida a la garganta, donde oprime sus brotes de tormenta un canto vivo hasta quebrarse en ascuas.
Sólo el amor resistirá alimentando silencioso la lampara encendida, el canto anudado a la garganta, la poesía en la caricia del cuerpo abandonado.
Ten cuidado con tus sueños: son la sirena de las almas. Ella canta. Nos llama. La seguimos y jamás retornamos.
Toda la primavera canta en mi corazón.
Tu ausencia me rodea como la cuerda a la garganta, el mar al que se hunde.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Un punto en el día la alondra canta al fondo de la lluvia.
Una cigarra canta frente a la casa vacía al último sol.
¡Canta el hototogisu que no tiene padres ni hijos!.
¿Es la luna que canta al darte un beso, o el ruiseñor que estremecido trina al recibir los besos de la luna?.