Cásate y harás bien; no te cases y harás mejor: pero no olvides que lo mejor es enemigo de lo bueno.
Creer que un enemigo débil no puede dañarnos, es creer que una chispa no puede incendiar el bosque.
Cualquiera vale para enemigo, no así para amigo; pocos pueden hacer bien, y casi todos mal.
Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo.
Dijo la rana al mosquito desde una tinaja: más quiero morir en el vino que vivir en el agua...