No son las malas hierbas las que ahogan la buena semilla, sino la negligencia del campesino.
No te hagas demasiado amigo de nadie: tendrás menos alegrías pero también menos penalidades.
Nosotros debemos nuestra vida a dios, por eso si se la pagamos hoy, no se la deberemos mañana.
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos.