Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.
Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.
Hay una teoría infalible sobre la amistad: siempre hay que saber qué se puede esperar de cada amigo.
Hoy estás donde tus pensamientos te han traído; mañana estarás donde tus pensamientos te lleven.
Hoy sufres una pena, pero mañana recibirás la recompensa de haberla superado.
Junta tu frente a la mía y enlaza tu mano, y haz juramentos que mañana ya habrás roto.
Juzgamos las acciones humanas no por lo que son, sino por el disgusto o el placer que lo causan.