El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos caminos sino en tener nuevos ojos.
El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y goce mutuo.
En el ajedrez, lo más importante no son el rey y la reina, sino los peones, el hombre.
En la vida hay que ser un poco tonto porque sinó lo son sólo los demás y no te dejan nada.
Entristécete no porque los hombres no te conozcan, sino porque tú no conoces a los hombres.