El ajedrez es una guerra sobre un tablero. El objetivo es aplastar la mente del adversario.
La envidia es el adversario de los más afortunados.
La galantería es una intriga amorosa en la que queremos que el adversario nos aventaje.
Los hombres entienden las discusiones como el arte de hacer callar al adversario; las mujeres como el arte de no dejar la posibilidad de hablar.
Ningún general asedia al adversario con tanta maestría, como esta flor amarilla. Todos los años toma febrero por asalto, instaura la floración total de la primavera y se retira sin ruido por las rutas de marzo.