Toda la actividad humana está motivada por el deseo o el impulso.
Toda la armonía total de este mundo está formada de discordancias.
Toda la felicidad que la humanidad puede alcanzar, está, no en el placer, sino en el descanso del dolor.
Toda la tierra está al alcance del sabio, ya que la patria de un alma elevada es el universo.
Toda lengua es un templo en el que está encerrada el alma del que habla.
Toda ley supone una autoridad de donde emana, y la causa eficiente y radical de ésta es, por derecho inherente, esencial al pueblo e imprescriptible de su soberanía.
Toda nuestra cultura está basada en el deseo de comprar, en la idea de un intercambio mutuamente favorable.
Toda religión que no afirme que dios está oculto, no es verdadera.
Toda superioridad fisica es perecedera, porque está fisiológicamente condenada a agotarse, mientras que la inteligencia se renueva una y otra vez por sí misma. Y por eso al fin ha de imponerse a la violencia, aunque sólo sea por medio de la palabra, nacida inmortal de su seno.
Todas las generalizaciones son peligrosas, incluida ésta.
Todas vuestras teologías occidentales, todo el conjunto de los mitos, está basado en el concepto de un dios como delincuente senil.
Todavía esta abierta la tierra a las almas grandes.
Todo conduce al divorcio si no se esta en guardia.
Todo cuanto hemos entendido, reflexionado y comparado está dispuesto para servir a la razón.
Todo el mundo ansia alguna vez aquello que no está asignado para él.
Todo en el mundo es material y, de acuerdo con la ley universal, todo está en movimiento y constantemente está siendo transformado.
Todo en el universo está sujeto al cambio. Hay solo una excepción: la muerte siempre sigue a la vida.
Todo es animado y todo está lleno de dioses.
Todo está compuesto de sufrimiento.
Todo está contado; la forma cambia. La forma es el mar, es insondable.
Todo está dicho ya pero las cosas, cada vez que son sinceras son nuevas.
Todo está dicho, pero como nadie escucha...
Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.
Todo está permitido, menos interrumpir una manifestación de amor.
Todo lo que hacemos está puesto con el ojo en otra cosa.