Olvida uno su falta después de haberla confesado a otro, pero normalmente el otro no la olvida.
-Las buenas cosas ocurren todos los días. Solo nos tenemos que dar cuenta de ellas.
Aguardar demasiado a un convidado es una falta de consideración para los que están presentes.
Al hombre perverso se le conoce en un sólo día; para conocer al hombre justo hace falta más tiempo.
Al que tiene mujer hermosa, o castillo en frontera, o viña en carretera, nunca le falta guerra.
Así como el hierro se oxida por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.
Casi todas las cosas buenas que suceden en el mundo, nacen de una actitud de aprecio por lo demás.