La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.
La oxidación por falta de uso gasta mucho más las herramientas que el propio trabajo.
La verdadera religión no consiste solamente en palabras; hace falta demostrarla con obras.
Las acciones de los hombres son normalmente buenas, pero sus razones para obrar lo son raramente.
Las buenas cosas ocurren todos los días. Solo nos tenemos que dar cuenta de ellas.