Si falta la diplomacia, recurrid a la mujer.
Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.
Si la verdad falta a su voz, la palabra, como un vano cohete, caerá apagada a tierra, en el silencio de la noche.
Si obedeces todas las reglas, falta toda la diversión.
Si se recurre al talento es que falta la imaginación.
Si sobrevienen males, oprimen y corrompen la felicidad, porque traen aflicciones; Sin embargo, también en estos resplandece la nobleza.
Si yo fuese una mujer estaría desesperada. La existencia de buenas mujeres excede mucho de los hombres que se las merecen.
Sí, ya he oído todo. Ahora sólo me falta callarme.
Siembra buenas obras y recogerás frutos de sobra.
Siempre he creído que puedes hacer un embudo a las cosas buenas hacia ti pensando positivamente.
Siempre tendremos razones para estar enfadados, pero esas razones, rara vez serán buenas.
Solamente cuando ya no sabe lo que está haciendo, un pintor hace cosas buenas.
Sólo falta el tiempo a quien no sabe aprovecharlo.
Sólo hay dos cosas en el arte: la humanidad o la falta de ella. La simple forma, algún detalle en sí, no crea humanidad. Hoy en día contamos con suficiente arquitectura mala y superficial que es moderna.
Sólo quien no repara la falta que ha cometido (no se enmienda) incurre de veras en falta.
Suavizar las penas de los otros es olvidar las propias.
Suelen hacer falta tres semanas para preparar un discurso improvisado.
Tenemos el clavo, ahora solo me falta encontrar el martillo.
Todas las cosas buenas de este mundo no son buenas más que por el uso que hacemos de ellas; y que las disfrutamos tanto cuando nos sirven como cuando las juntamos para dárselas a otros, pero no más.
Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
Todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cual es.
Todo hombre tiene sus penas secretas que el mundo no conoce. Por eso a veces acusamos de frialdad a un hombre que en realidad, sólo es un hombre triste.
Todo nuestro descontento por aquello de lo que carecemos procede de nuestra falta de gratitud por lo que tenemos.
Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.
Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia.