La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior.
La vejez es mala porque priva al hombre de todos los placeres dejándole los apetitos.
La vejez es una enfermedad como cualquier otra en la cual al final uno se muere irremisiblemente.
La vejez no nos vuelve infantiles, como dicen, sino que nos encuentra todavía cual verdaderos niños.
Los cuarenta son la edad madura de la juventud. Los cincuenta la juventud de la edad madura.
No basta con ser joven. Es preciso estar borracho de juventud. Con todas sus consecuencias.
No hay propiamente edad de la vejez; se es viejo cuando se comienza a actuar como viejo.