La antigüedad del tiempo es la juventud del mundo.
La juventud anuncia al hombre como la mañana al día.
La juventud de un ser no se mide por los años que tiene, si no por la curiosidad que almacena.
La juventud debe ejercitar los derechos que ha de realizar y enseñar después.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
La juventud es el paraíso de la vida, la alegría es la juventud eterna del espíritu.
La juventud es feliz porque es ciega: esta ceguedad es su grandeza: esta inexperiencia es su sublime confianza. ¡ cuán hermosa generación la de los jóvenes activos!.
La juventud es inmoderada en sus deseos.
La juventud es la edad de los sacrificios desinteresados, de la ausencia de egoísmo, de los excesos superfluos.
La juventud es la edad del crecimiento y del desarrollo, de la actividad, y de la viveza, de la imaginación y el ímpetu.
La juventud es solo un momento, pero encierra una chispa que se lleva en el corazón para siempre.
La juventud es un defecto que se corrige con el tiempo.
La juventud es una cualidad, no una cuestión de circunstancias.
La juventud es una enfermedad que se cura con los años.
La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
La juventud no es más que un estado de ánimo.
La juventud no es un tiempo de la vida, es un estado del espíritu.
La juventud no está hecha para el placer sino para el heroísmo.
La juventud quiere ser estimada más que ser instruida.
La juventud sabe lo que no quiere antes de saber lo que quiere.
La juventud tiene su lucha, que es derribar a las oligarquías entregadoras, a los conductores que desorientan y a los intereses extraños que nos explotan.
La juventud viene sólo una vez en la vida.
La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.
La mayor desgracia de la juventud actual es ya no pertenecer a ella.
La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.