Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro.
De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos usted se quedaría afuera y su perro entraría.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
El dueño del perro no obedece a su perro.
El ego es como tu perro. El perro tiene que seguir al amo y no el amo al perro. Hay que hacer que el perro te siga. No hay que matarlo, sino que domarlo.
El hombre es un lobo para el hombre.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
El perro de buena raza hasta la muerte caza.
El perro del hortelano, que no come las berzas ni las deja comer a su amo.
El perro hizó del hombre su Dios, si el perro fuera ateo sería perfecto.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
El perro que ladra a la luna está plenamente convencido que la luna lo oye.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
El perro sabe, pero no sabe que sabe.
El perro viejo, si ladra, da consejo.
El perro y el niño, donde ven cariño.
El que un perro haya mordido a un hombre no es ninguna noticia; una noticia es el que un hombre haya mordido a un perro.
El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.
El robot va a perder. No por mucho. Pero cuando se anote el resultado final, la carne y la sangre derrotarán al monstruo maldito.
En materia de partidos políticos, que el perro coma al cerdo o que el cerdo coma al perro me tiene por completo sin cuidado.
Es el mismo perro, con diferente collar.
Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama noblemente necesidad de amar.